Un hombre rojo motiva a un hombre blanco a través de un altavoz. El hombre blanco hace deporte

Muchas empresas, hoy en día, han apostado por el trabajo en equipo como un método más que efectivo. La motivación y la conversación con cada uno de nuestros trabajadores puede generar más productividad.

¿Y qué pasa cuando llegan un momento difícil, un cambio en la entrega o los métodos de trabajo?

Entonces, tú, el encargado de la gestión de proyectos, debes motivar y hacer ver que la colaboración sigue siendo la mejor opción. Los expertos en gestión de equipos apuestan por la transparencia como forma de hacer sentir a los miembros que forman parte de un equipo. Por ello, ante cualquier dificultad o cambio, lo mejor es ir de frente: dar una explicación clara y convincente de lo que está pasando.

Debes señalar cómo este cambio va a mejorar las perspectivas del equipo o cómo ayudará a los clientes. Pero no todos los miembros del equipo entenderán la explicación a la primera. Habrá que hacerles ver, en primera persona, cómo ese cambio va a mejorar sus perspectivas. Es decir, charla abiertamente con cada uno de los miembros, detente y haz fluir la conversación. Deja que te planteen sus dudas y dales respuestas tangibles. Porque una buena gestión de equipos comienza por hacer ver a los empleados que todos y cada uno de ellos son una parte importante.

Una vez que se haya entendido la dificultad, el jefe de proyectos deberá ponerse al frente para la elaboración del plan superador. Puedes aportar ideas y consejos, asesorar para dar un impulso hacia adelante: pero deja que sea el equipo el que elabore las directrices a seguir. De esta forma, los trabajadores se sentirán involucrados y el plan tendrá muchas más posibilidades de funcionar.

Deja de lado el “porque lo digo yo”. Con eso solo conseguirás ponerte en contra de tu equipo de trabajo y los miembros nunca aportarán, ni siquiera, cuando la dificultad esté superada. Mejor, deja que todos los miembros aporten y comenten y, una vez hayas decidido un plan, comunícalo, de manera bien clara, para que todos puedan conocerlo y consultarlo.

Ahora, toca poner en marcha ese plan consensuado.

Tu labor como jefe de equipo será la de lograr que cada uno de los miembros conozca qué tareas debe desarrollar y que nadie se salga de la pauta que se ha marcado. Es fácil que algún miembro se despiste con las novedades. Pide a todos los miembros del equipo que conozcan en qué deberían estar trabajando sus compañeros, para que puedan echarse una mano entre ellos, si es necesario.Por supuesto, vuestro plan deberá ser modificado, según van surgiendo otras dificultades.

Pero saber adaptarse es otro de los puntos a tener en cuenta en la gestión de equipos.

Una vez se haya superado, evalúa el trabajo y felicita a todos los implicados. De esta manera, la motivación crecerá, ya que tu equipo sabe que puedes superar baches con la unión.

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