En ocasiones ocurre: Llevamos bastante tiempo invertido en un proyecto bien planificado, pero, sin saber exactamente las razones que nos llevan a ello, está atascado; nuestra idea no avanza y ello nos lleva a la frustración. Desde luego, tras meses de trabajo y de esfuerzos realizados, es posible que lo que menos nos apetezca es volver a comenzar. Sin embargo, un nuevo comienzo puede ser justo lo que nuestro proyecto necesita, para que el equipo de trabajo sea más productivo y la idea avance como estaba previsto al principio.

Cuando estamos atascados, volver al principio nos puede parecer un esfuerzo extra, pero es un esfuerzo que nos puede aportar grandes ventajas; la buena noticia además es que este segundo intento (o el tercero, si fuera el caso), será mucho más fácil de realizar que el primero.

Razones por las que un nuevo comienzo puede hacernos más productivos:

– Mejoramos la visión del proyecto:

En un segundo comienzo se suele afinar más, enfocando puntos importantes que quizás en el primer borrador de proyecto no estaban bien visualizados.

– Descanso necesario:

A menudo es necesario dejar aparcado el proyecto un tiempo, como hacen los escritores cuando terminan una novela: la guardan durante un periodo en un cajón y la retoman después para verla desde cierta distancia. Cuando estamos inmersos en un proyecto que está atascado no somos capaces de ver exactamente las lagunas o las posibles mejoras a llevar a cabo. Un tiempo de descanso puede ser la solución; además, es habitual que las mejores ideas surjan justamente cuando no se está trabajando en el proyecto; nuestro cerebro descansa y deja fluir nuevos enfoques.

– Cambiar el rumbo:

Cuando el proyecto está iniciado y nos encontramos en la mitad, atascados y sin saber qué dirección tomar, volver a empezar puede ser la solución para no errar el camino. Una ojeada “desde atrás” puede hacer que cambiemos el rumbo y encaucemos el camino correcto e incluyamos factores o situaciones que pueden haber cambiado.

– La práctica enriquece:

Pese a que pensemos que reiniciar un proyecto es un doble esfuerzo, el mero hecho de volver a emprenderlo nos aporta experiencia; ya hemos realizado parte del camino y hemos visto que estamos en un callejón sin salida, pero hemos aprendido y esa práctica hará que el nuevo comienzo esté mejor enfocado.

– Nueva perspectiva:

Ese nuevo comienzo empieza con una nueva perspectiva porque ya sabemos que por donde íbamos no era posible conseguir los objetivos, por lo que será más fácil no caer en los mismos errores. Tan solo una advertencia: recomenzar no es abandonar. Si retomamos un proyecto desde el principio debemos terminarlo. Si no es posible en el segundo intento, puede haber un tercero hasta llegar a su total ejecución.

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